Los trabajos anónimos más valorados que nunca
Sentado en el balcón, encantado de ver llover a cántaros para que suban los niveles de nuestros embalses y no falte el agua en el campo, me invadió un sentimiento simultáneo de tristeza y felicidad; noté como nuestras vidas han cambiado radicalmente. No podremos ser los mismos cuando salgamos de la pandemia. Preocupa la fragilidad …
