Camilo Sánchez, presidente de Andesco
Tomado de Portafolio
Desde hace más de tres años hemos insistido en medidas estructurales para solventar exitosamente la crisis de Air-e y ha habido oídos sordos para ello.
Hay una inminente materialización del riesgo sistémico en el sector energético por la mala gestión durante la intervención de dicha empresa, generando el impago de sus costos de operación a los generadores, transmisores y proveedores, entre otros; así como la falta de asignación presupuestal del Fondo de la Superservicios y su seguimiento. La posibilidad de colapso es cada vez mayor, llevándonos a tener en cuenta una propuesta controversial como alternativa.
Este proyecto de resolución busca establecer un sobrecargo de $8/kWh en la tarifa de todos los usuarios, sin distingo de estrato, para pagar principalmente la deuda de Air-e, lo que amerita varias reflexiones. Primero, esta intervención ha sido un fracaso por la mala gestión administrativa y financiera de la Superservicios y su agente interventor, que llevaron a pasar de deber $500 mil millones en el momento de la toma por parte del Gobierno, a adeudar actualmente cerca de $2,3 billones a las empresas transmisoras, generadoras y otros agentes, según XM.
Es importante aclarar que este cobro adicional sólo ayudaría a cubrir parcialmente la deuda en $650 mil millones anuales, por lo que necesitaríamos más de tres años para cubrir el hueco actual bajo la premisa que no persista el desangre.
Para cauterizar las venas rotas existentes es necesario tener condicionamientos para evitar que se sigan tomando medidas simultáneas por parte del Ministerio de Minas y Energía, como anunciar que Air-e va a congelar sus tarifas o seguir creciendo la nómina como ya ocurrió, porque lo único que se lograría es generar un barril sin fondo, que mata su propuesta inicial porque solo alejará las causas del problema para que estalle en el próximo Gobierno.
Igualmente, desde el sector exigiremos la creación de una mesa de seguimiento donde la Contraloría y la Procuraduría hagan las auditorías permanentes y en tiempo real para evitar que los sobrecostos, corrupción y populismo eviten su recuperación; además, la empresa deberá tener acciones firmes contra la mora y el fraude, y que la Superservicios defina la solución empresarial definitiva. De lo contrario será otra costosa cortina de humo que solo dilate y no solucione.
Una propuesta de incrementar tarifas en otro Gobierno diferente al actual sería imposible de implementar, porque terminaríamos en el mejor de los casos en manifestaciones violentas, es por esto que ante la problemática sistémica habrá que actuar como dicen en la Costa, «del ahogado el sombrero» pero evitando que «para tapar el hueco, tengamos que seguir cavando».
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